“Tres años con dolor de espalda todos los días. A los 61 entendí que no era la edad, y lo que por fin lo cambió no fue una pastilla ni una terapia”
La misma persona, el mismo día. Lo único que cambia es qué tanto trabajo están haciendo los músculos que sostienen la columna.
Me dolía la espalda al levantarme, me ardía entre los omóplatos a media tarde y la espalda baja me avisaba cada vez que me paraba de una silla. Pastillas, masajes y fisioterapia me aliviaban unas horas y nada más. Hasta que un fisioterapeuta me explicó por qué siempre regresaba.
Eran las 4:50 de la mañana. Yo llevaba despierto desde como las 3:40, no sé, por ahí.
Boca arriba, viendo el techo, cambiándome de posición cada rato a ver si daba con una en la que la espalda no me estuviera molestando. Nunca daba con ella.
Y ya después ni la buscaba, la verdad. Nomás esperaba a que dieran las cinco para levantarme y dejar de fingir que estaba durmiendo.
Lo que más coraje me daba era el ratito de la orilla de la cama. Me sentaba y me tenía que quedar ahí un minuto, quieto, antes de poder pararme. Mi esposa ya ni preguntaba. Ella se hacía la dormida y yo me hacía el que no sabía que se hacía la dormida.
Y no era un dolor de esos que te tumban en la cama. Era peor. Era un dolor que te deja hacer todo, nada más que te lo cobra.
Cargar el garrafón, me lo cobraba. Manejar cuarenta minutos, me lo cobraba. Quedarme sentado dos horas en una comida familiar, me lo cobraba al pararme, enfrente de todos.
Ese ardor entre los omóplatos que empieza como a las tres de la tarde y ya no se va. El cuello duro que truena cuando volteas. La espalda baja que te avisa cada vez que te levantas de una silla. Si sabes de lo que hablo, no te tengo que explicar nada.
Lo que más me dolía no era la espalda
Al dolor uno se acostumbra. Suena mal decirlo pero es cierto, uno se acostumbra a todo.
Lo que no se acostumbra es lo otro.
En diciembre nos tomamos la foto de toda la familia, la de cada año. Cuando la vi impresa me busqué, tardé en encontrarme, y cuando me encontré no me gustó nada: los hombros vencidos para adelante, el cuello metido, la cabeza por delante del cuerpo. Mi esposa al lado, derechita.
Tenemos la misma edad, por si sirve el dato.
De ahí para adelante empecé a hacer algo que ahorita me da pena contar. Me formaba hasta atrás en las fotos. O me sentaba. O me ponía detrás de alguien más alto. En la boda de mi sobrina me salí de dos fotos, dije que iba al baño y me quedé afuera hasta que acabaron.
¿Te suena familiar?
Si llegaste hasta acá es porque algo de esto te sonó. A ver si le atino:
- Dolor entre los hombros que no desaparece ni con masajes
- Cuello tenso y rígido todos los días, sobre todo al despertar
- Dolor de cabeza que empieza en la nuca al final de la tarde
- Dolor lumbar cuando llevas más de una hora sentado
- Vergüenza al verte en las fotos: espalda encorvada, hombros caídos
- Cientos de pesos al mes en analgésicos que solo disfrazan el problema
- Miedo de que si no haces algo, vas a terminar necesitando cirugía
- Ya no haces deporte ni cosas que te gustaban, porque después lo pagas
Si te reconociste aunque sea en dos, no estás exagerando. Y no, no es “la edad”. A mí me dijeron eso como tres años y resultó que no era la edad.
Y lo peor: yo estaba haciendo todo “bien”
Esto es lo que más me sacaba de quicio. No es que yo me hubiera quedado sentado esperando a que se me quitara solo. Le metí dinero, le metí años. Probé todo lo que me recomendaron y algunas cosas que ni me recomendaron:
Cuatro, cinco horas de alivio y otra vez lo mismo. Y con los meses la misma pastilla ya no me hacía lo que me hacía antes. Acabé con una caja en la guantera del coche, otra en el buró y otra en el cajón del escritorio. Mi hija fue la que me dijo “papá, eso no es normal”. Yo le dije que sí era normal.
Con doña Chelo, que da masaje aquí a la vuelta desde hace años y que conste que es bienísima. Salía nuevo de ahí. En serio, nuevo. Y a los dos días la tensión otra vez en el mismo puntito entre los omóplatos, en el mismo, no en otro. Iba cada quince días. Un día me puse a sumar y en un año había dejado ahí arriba de quince mil pesos en algo que me duraba dos días.
Fue lo que mejor me funcionó, eso sí lo digo. Y aun así me topé con pared. Durante la sesión el muchacho me acomodaba y yo sentía la diferencia, clarito. Salía de ahí derecho. Y en lo que llegaba al coche y manejaba veinte minutos, ya venía otra vez encorvado sobre el volante.
Me convencí de que el problema era la silla. Compré una buena, de las caras. A los tres días ya estaba resbalado en ella igual que en la anterior. Una silla te permite sentarte derecho. No te obliga.
Calor en la piel. Se siente sabroso un rato. Se enfría y ya.
Una noche junté los recibos, más que nada por curiosidad. Tres años. Arriba de treinta mil pesos.
Y yo seguía despertando a las 4:50.
La Trampa del Alivio
El último fisioterapeuta al que fui, un muchacho joven, fue el único que me lo dijo de frente. Me soltó una cosa que se me quedó grabada:
“Roberto, todo lo que has probado ataca el dolor. Ninguna de esas cosas ataca lo que causa el dolor. Por eso funciona un rato y por eso siempre regresa”.
Me lo explicó con una comparación que hasta yo entendí: es como trapear el piso sin cerrarle a la llave.
Puedes trapear todos los días. Vas a tener que trapear todos los días. El agua no deja de salir porque tú seas muy dedicado trapeando.
El masaje suelta el músculo, la pastilla apaga la señal, el gel calienta la piel. Y después cada quien se va a pasar ocho, diez, doce horas en la misma posición que armó el problema.
Por qué el cuerpo “olvida” cómo sostenerse
Aquí viene la parte que en tres años nadie me había explicado. Y mira que pregunté.
Tu columna no se sostiene sola. La sostiene un grupo de músculos chiquitos de la espalda alta y del cuello, que trabajan todo el día sin que tú te enteres.
Cuando pasas años con los hombros para adelante, esos músculos dejan de trabajar. No se lastiman. Se desacostumbran, que es distinto. El cuerpo es bien práctico y deja de gastar energía en algo que ya no le estás pidiendo.
Y ahí empieza lo bueno: mientras menos trabajan, más te encorvas. Mientras más te encorvas, menos trabajan.
El problema no era mi espalda. Era que mis músculos posturales llevaban años dormidos, y nada de lo que yo estaba pagando los estaba despertando.
Y no es nada más la espalda
Esto también me lo explicó el muchacho de la fisio, y ahí sí me cayó el veinte.
La causa es una sola: los hombros se van para adelante y la cabeza se va con ellos. Pero cada quien lo siente en un lugar distinto, según dónde afloje primero.
- El cuello y la nuca. Tu cabeza pesa como cinco kilos cuando está bien puesta. Cada centímetro que se va adelante le suma carga a los músculos del cuello. Por eso amaneces tieso sin haber hecho nada la noche anterior.
- El dolor de cabeza de las cinco de la tarde. Ese que arranca en la nuca y sube. No siempre es la vista ni el estrés. Muchas veces es el cuello que lleva ocho horas cargando de más.
- El ardor entre los omóplatos. El clásico del que trabaja sentado. Esos músculos se quedan estirados todo el día aguantando el peso de los hombros caídos, y a media tarde ya no pueden.
- La espalda baja. Cuando la parte de arriba se encorva, la cintura compensa. La curva de abajo se aplana o se exagera, y ahí es donde te avisa cada vez que te paras de una silla.
- El cansancio de las tres de la tarde. No es sueño. Es el cuerpo gastando energía todo el día en sostener una postura que ya no se sostiene sola.
Yo tenía cuatro de esos cinco. Y todo el tiempo pensé que eran cuatro problemas distintos, cada uno con su pastilla y su remedio. Resultó que era uno solo.
Eso sí, y lo digo en serio: si traes hormigueo en el brazo, la mano dormida o un dolor que no te deja dormir de un lado, eso ya no es nada más la postura. Ve con un médico antes de comprar lo que sea. A mí me revisaron y por fortuna no era eso, pero más vale saberlo.
El recordatorio propioceptivo
La palabra me la enseñó él y a mí me sonó a puro choro. Ya que me la explicó, resultó de lo más simple.
La propiocepción es el sentido con el que tu cuerpo sabe dónde está sin verse. Es lo que te deja tocarte la nariz con los ojos cerrados.
Un corrector postural no te endereza a la fuerza. Eso no serviría de nada, y encima te dejaría los músculos más flojos todavía. Lo que hace es otra cosa:
Cada vez que los hombros se te empiezan a ir para adelante, te avisa. Un estímulo leve, constante, que el cuerpo lee como “regrésate”. Cientos de veces al día y tú ni en cuenta.
Es lo mismo que hacía el muchacho de la fisio cuando me tocaba la espalda y me decía “arriba”. Nomás que él lo hacía dos horas a la semana. Esto lo hace todos los días, en tu casa, mientras ves la tele.
Este es el que yo uso, en el sitio oficial de BrioSana:
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Mi primera semana con el BrioForm
Te voy a ser honesto: el primer día me sentí raro.
No incómodo. Raro. Como cuando estrenas lentes.
Me lo puse veinte minutos mientras veía las noticias y sentí los hombros despiertos, en una posición donde no estaban acostumbrados a estar.
El tercer día ya lo traía una hora sin acordarme que lo traía puesto.
Lo que me convenció pasó como a los diez días y no fue nada del otro mundo. Estaba en la cocina lavando un plato, me di cuenta de que estaba parado derecho y no lo estaba haciendo a propósito. Nadie me lo dijo. Nomás estaba así.
Por cierto, yo antes me burlaba de estas cosas. Hace años compré una pulsera magnética que según esto servía para el dolor. No sirvió para nada y todavía me lo recuerdan en la casa. Lo digo por si tú también eres de los que no creen: yo estaba peor.
A la tercera semana mi esposa me dijo, sin que yo le hubiera contado nada, que me veía más alto.
Y lo que más me importa: dejé de despertar a las 4:50.
Cómo funciona, en concreto
Lo que se siente desde el primer día es el reparto de la carga. Los hombros regresan a su lugar y esa tensión que hoy se te junta en un solo punto de la espalda alta y el cuello se reparte.
Pero lo que de verdad cambia las cosas viene después. En cuanto los hombros se empiezan a ir para adelante, el estímulo aparece. No duele ni aprieta, nada más avisa. Es el recordatorio del que te hablaba, cientos de veces al día y tú ni en cuenta.
Y con las semanas pasa lo que a mí me pasó sin darme cuenta: de tanto recibir ese aviso, los músculos posturales vuelven a entrar al quite. El cuerpo empieza a sostener la alineación por su cuenta, que era justo lo que la fisioterapia buscaba y no alcanzaba a lograr.
Cómo se usa
Es más simple de lo que parece, y aquí sí conviene hacerle caso a las instrucciones.
Las tiras se acomodan a tu cuerpo y debe sentirse firme, nunca apretado. La primera semana con veinte o treinta minutos al día es suficiente. Yo quise traérmelo dos horas desde el primer día y lo único que gané fue andar incómodo toda la tarde.
De ahí vas subiendo de a poco hasta una o dos horas diarias, en el rato que ya tengas de por sí: viendo la tele, cocinando, trabajando. No es para traerlo puesto todo el día, y ahí está la parte que casi nadie entiende.
Y ya. El alivio se siente desde el principio. El cambio de postura es lento, y es justo ahí donde está lo que de verdad importa.
“Como traumatólogo, observo diariamente cómo el sedentarismo y el uso excesivo de dispositivos electrónicos afectan la alineación de la columna. Recomiendo este corrector de postura como una herramienta complementaria eficaz: no solo ayuda a reducir la tensión muscular en la zona cervical y lumbar, sino que actúa como un recordatorio propioceptivo esencial para que el paciente recupere su alineación fisiológica natural”.
— Dr. Alejandro Martínez Velázquez
Médico Especialista en Ortopedia y Traumatología
Cómo fue, semana por semana
Lo pongo así porque a mí me hubiera servido saberlo antes de empezar. No es una promesa, es lo que me pasó a mí.
Veinte minutos y ya. Se siente raro, no incómodo, y al quitártelo los hombros se quedan un rato donde estaban.
Ya lo traes una hora sin acordarte de que lo traes puesto.
Te cachas parado derecho sin proponértelo. A mí me pasó lavando un plato en la cocina.
Alguien más lo nota antes que tú. En mi caso mi esposa, que me dijo que me veía más alto sin que yo le hubiera contado nada.
Si eres de los que tardan, es por aquí. Hay quien no nota gran cosa las primeras semanas y hasta la sexta se le empareja. Por eso la garantía es de 30 días y no de 7.
Lo que gané sin haberlo buscado
- Alivio desde el primer uso. Redistribuye la tensión de la columna y los hombros
- Corrección progresiva. Reentrena los músculos que sostienen la postura
- Más energía durante el día. Una postura correcta mejora la respiración hasta un 30%: más oxígeno, menos fatiga a las 3 de la tarde
- Luces más delgado. Una columna alineada proyecta la figura correctamente, sin cambiar nada más
- Invisible bajo la ropa. Diseño ultradelgado, se usa en la oficina o en casa
- Totalmente ajustable. Las tiras se acomodan a tu cuerpo, no al revés
- Material transpirable. Cómodo para varias horas seguidas, sin irritar la piel
- Ahorra en terapias. La fisioterapia cuesta entre $500 y $1,500 por sesión; esto es una sola inversión
No soy el único
llevo 5 semanas y lo que mas me sorprende es que ya no termino el dia con el cuello tieso. antes llegaba a mi casa y lo primero era buscar una pastilla. ya no compro 🙌
@Alfredo a mi me paso igual con las pastillas. Tengo 67 y lo que gane fue volver a salir a caminar en las mañanas con mi señora, ya llevabamos dos años sin hacerlo.
Se lo compre a mi marido casi a la fuerza porque el no cree en nada jajaja. lleva un mes. ayer fuimos a una comida y mi cuñada le dijo que se veia mas alto, y no le habiamos contado nada a nadie
jajaja igual mi esposo. yo dormia con la almohadilla electrica todas las noches y hace tres semanas que ni la saco del cajon, esa fue mi señal
todo el dia en la computadora y para las 6 ya traia la espalda baja adolorida. lo uso abajo de la camisa y ni se nota. ahora termino el dia sin esa molestia que ya daba por normal
Voy a ser honesto porque veo puros comentarios buenos. A mi me tardo. Las primeras dos semanas no note NADA y ya lo iba a devolver, hasta le dije a mi esposa que habia tirado el dinero. Como en la sexta semana si se emparejo la postura y el dolor bajo bastante. Funciona pero si buscas algo de un dia para otro no es esto.
@Hugo gracias por decirlo. A mi tambien me tardo como mes y medio. Tengo 29 y andaba jorobada del home office, el otro dia mi mama me pregunto si estaba haciendo ejercicio 😅
@Andrea exacto. Es que uno espera que sea como una pastilla y no es.
Ver 8 comentarios más
estoy parada todo el dia en el negocio. antes a las 4 de la tarde ya no aguantaba y me tenia que sentar cada rato. ahora termino el turno completo
@Lupita yo soy maestra y era lo mismo pero con dolor de cabeza, salia todos los dias con la cabeza punzando de la tension del cuello. llevo mes y medio sin tomar nada
@Silvia soy su compañera de la escuela jajaja ella me regalo el segundo del 2x1, confirmo todo 🙌
manejo reparto todo el dia. lo que cambio para mi es al bajarme de la camioneta, antes era un piquete cada vez y ahora ya no lo siento. ese detalle solito ya valio
con el bebe en brazos todo el dia acabe con un dolor entre los hombros que no se me quitaba con nada. a las 3 semanas se me quito ❤️
72 años. Me lo regalaron mis hijos y pense que iba a terminar guardado. Lo que gane fue dormir toda la noche, antes me despertaba dos o tres veces por la molestia. A mi edad eso vale mucho.
tengo 54 y trabajo en oficina. sin darme cuenta habia agarrado la maña de colgar el brazo del respaldo de la silla porque asi me dolia menos el hombro. lleva un mes que ya no lo hago, ni me acordaba hasta que mi compañera me lo dijo
Muy bueno. Entreno 4 veces por semana y ya no se me traba la espalda alta despues de peso muerto 👍
Las cuentas que hice esa noche
Cuando junté los recibos me salió esto. Los precios son los que yo pagaba en Monterrey, seguro en tu ciudad varían, pero el orden de magnitud es el mismo.
Seguir como hasta ahora
Más de $24,000 al año.
Todos los años.
Corregir la causa
Y si no funciona,
te regresan el dinero.
Yo pagué tres años de la columna de la izquierda antes de probar la de la derecha. Esa es toda mi aportación aquí.
Lo que yo haría en tu lugar
Si llevas años con esto ya sabes que solo no se compone. Yo esperé tres años y lo único que gané fue gastar treinta mil pesos y perderme unas fotos.
Lo que me hubiera gustado que alguien me dijera antes es esto: no estás arriesgando nada. Tienen garantía de 30 días. Si en un mes no notas diferencia, les escribes y te regresan tu dinero.
Y si te queda flojo o apretado, el primer cambio de talla no te cuesta. Eso a mí me pasó: pedí M, me quedaba justo, lo cambié por L y ya.
Una cosa más y con esto termino: el 2x1 se acaba hoy a medianoche. Mañana el segundo ya se paga.
BrioForm — Corrector Postural
Envío gratuito a todo México y primer cambio de talla sin costo.
Te llevas dos y pagas uno.
Si no notas diferencia, te devuelven el dinero
Treinta días para probarlo. Y si te queda flojo o apretado, el primer cambio de talla es sin costo.
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Las preguntas que más me hacen
¿Es seguro usarlo todos los días?
Sí. La recomendación es empezar con 20 a 30 minutos al día e ir subiendo poco a poco hasta un par de horas. La idea no es traerlo puesto todo el día, sino darle al cuerpo el recordatorio suficiente para que aprenda la posición.
¿No se van a debilitar más mis músculos por usarlo?
Esa misma duda tenía yo, y se la hice al fisioterapeuta. Por eso importa usarlo por ratos y no todo el día: lo que buscas es el estímulo, no que el aparato haga el trabajo por ti. Usándolo un par de horas diarias pasa lo contrario, los músculos vuelven a activarse.
¿Funciona para hombres y mujeres de cualquier edad?
Sí. Las tiras son ajustables y hay varias medidas, así que se acomoda a cuerpos muy distintos. Y si al recibirlo no te queda bien, el primer cambio es sin costo.
¿En cuánto tiempo se ve un resultado real?
El alivio del soporte se siente desde el primer uso. El cambio postural es progresivo: la mayoría de los clientes reporta notarlo entre la cuarta y la sexta semana de uso constante. A mí me pasó como a los diez días, pero cada cuerpo lleva su ritmo.
¿Se nota debajo de la ropa?
No. El diseño es ultradelgado. Javier, uno de los clientes, lo usa debajo de la camisa en la oficina todos los días.
¿Tengo que seguir comprándolo?
No. Es una sola compra. A diferencia de las sesiones de terapia o de los analgésicos, no hay costo recurrente. Esa fue, para mí, la diferencia más grande.
¿Qué pasa si no me funciona?
Tienes 30 días de garantía. Escribes y te devuelven el dinero, sin vueltas.
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Este es un contenido publicitario de BrioSana y no un artículo periodístico. Los testimonios presentados son experiencias individuales y no garantizan el mismo resultado para todas las personas.
BrioForm es un dispositivo de soporte postural. No sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud, y no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Si tienes dolor persistente, una lesión o una condición diagnosticada de columna, consulta a tu médico antes de usarlo.